Al final de
la calle del Rublo, de Moscú, se extiende una superficie unas 30 veces mayor
que la Plaza Roja que los habitantes ya han bautizado con el nombre de Ciudad
de los Millonarios.
La oficina
de planificación de la capital rusa aprobó en octubre un proyecto de 3.000
millones de dólares para convertir esos terrenos en un futuro barrio para
30.000 personas, con club náutico e instalaciones de hípica. Las mansiones
costarán de media 5.000 dólares el metro cuadrado, comparado con un sueldo
medio de 400 dólares en la ciudad.
El proyecto puede generar resentimientos entre ricos y pobres tras el colapso
del comunismo en Rusia, hace ahora 14 años. Moscú cuenta actualmente con 23 mil
millonarios, y sólo es superada por Nueva York, según la revista Forbes.
Aproximadamente
25,5 millones de habitantes, el 18% de su población, viven en la pobreza.
"Ganas un montón de dinero, te compras un castillo y mientras tanto la
distancia entre los muy ricos y los pobres sigue creciendo", dice Tatiana
Petrova, instructora de ejercicios en un gimnasio en el centro de Moscú.
"Es
difícil ver dónde va a ir a parar el país". Los partidos políticos ya
están intentando aprovechar las diferencias sociales. El partido Rodina (Madre
Patria), liderado por Dmitri Rogozin, fue el tercero con más escaños en el
Parlamento ruso en 2003, tras una campaña en la que atacaba a los magnates que
forjaron sus fortunas durante el boom de finales de los noventa.
Unas cuantas empresas de lujo, como Prada o Fabergé, se han instalado en Rusia,
cuya economía se dirige hacia su séptimo año consecutivo de crecimiento. En
2004, el producto interior bruto creció un 7% y el índice bursátil de
referencia, el RTS, avanzó un 67% este año.
Sigue aquí »