Creo que a esta altura del blog, todos mis
lectores sabrán que soy un amante del lujo y en especial de lo que es
genuinamente un lujo. Por eso no hago
posts de cuanto producto nuevo sale o de cuanto nuevo lugar que se hace llamar “de
lujo” aparece en los medios.
Sólo escribo de lo que es genuinamente un
lujo. Prefiero que mis lectores relean
mis artículos a que descubran que escribo por escribir, por llenar un espacio o
mantener una estadística de visitas. Prefiero
ser como un exquisito libro, guardado como referente ineludible en la
estantería de la biblioteca de la blogosfera, al cual acudir cuando quiero
comprobar criterios de genuinidad y calidad.
Un libro virtual al cual acudir cuando se quiere tener referencia de lo
que es, sin ninguna duda, Todo un Lujo.
Hoy, quiero escribiros un poco sobre lo que
considero un lujo intangible para muchos, pero tangible y resplandeciente para
aquellos que lo hemos cultivado. El lujo
de un matrimonio y una familia feliz.
Personalmente creo que una vida de lujo es mucho
más que simplemente poseer y/o utilizar artículos de excelente calidad y alto
coste. Una vida de verdadero lujo, es
aquella que se labra desde la intangibilidad del ser interior, donde se fragua
constantemente una intensa pasión por lo mejor de la vida. Por aquello que te permite alcanzar la
excelencia, la paz, la tranquilidad de espíritu que luego me consiente
disfrutar con PAZ todo lo que con mi
esfuerzo HONESTAMENTE pueda llegar a tener y deleitar.
Por ejemplo, la paz de conciencia es un
lujo. El saber que lo que tengo me lo he
ganado honestamente es un lujo. La
tranquilidad es un lujo. Y en mi
opinión, la vida familiar es un lujo incomparable que muchos desprecian en el
día de hoy.
Gracias a Dios, siempre he tenido un hogar feliz.
Pero también gracias a una dura experiencia he podido comprobar el lujo que mi
hogar tengo. Recientemente en mi blog “Con
Aroma de Café” lo relate de esta manera…
Acabo de ver este vídeo que me ha emocionado por la
similitud de mi historia, mi accidente y mi condición de minusválido e
incapacidad permanente y el apoyo que he recibido de mi mujer y mis
hijas.
Yo no se si soy un bicho raro, a lo mejor
si. Pero soy feliz siéndolo.
Yo creo en la fidelidad.
Soy hombre de una sola mujer aunque por eso se me
digan anticuado o lo que sea.
Prefiero disfrutar, como un buen vino de reserva,
el dulce sabor de una única relación de amor y ternura durante toda la vida con
una mujer y mis hijos, que la frustrante, en mi opinión, experiencia de
haber probado mucho y al final de cada noche y peor aún, al final de la vida
encontrarme solo.
Algunos amigos que me conocen y me ven ahora
incapacitado, casi sin poder caminar ni un paso solo, me dicen, "que mala
suerte has tenido". Yo rechazo con amabilidad su comentario.
Me siento, soy afortunado. Estoy vivo y
tengo a mi lado una linda mujer que durante muchísimos años me ha brindado su
ternura, ha cargado de ilusión cada atardecer al regresar a casa después del
trabajo. Ha hecho palpitar mi corazón, con la emoción de un chico
enamorado, al llegar al aeropuerto después de aquellos innumerables viajes de
negocio. Una mujer fiel.
Probado como nunca con su estoico apoyo
incondicional de mi nueva condición. Que sin importar el cansancio, ha
secado hasta mis lágrimas mientras apoyado en su regazo, con dulces frases de
ternura me ha fortalecido para seguir adelante.
Yo no soy poeta, pero quiero que el resto de mi
vida junto a ella, sea el mejor poema con el que pueda expresarle mi amor,
mientras le digo: NO PARES, QUIERO QUEDARME EN TUS BRAZOS.