Adiós a Yves Saint Laurent
En París, a los 71 murió ayer Yves Saint Laurent. Considerado el último de los integrantes del olimpo de la moda y el hombre que abanderó los cambios fundamentales del vestuario femenino contemporáneo. Saint Laurent quiso "acompañar a las mujeres en el gran movimiento de liberación que ocurrió el pasado siglo".
Nació en Orán, Argelia (colonia francesa) Siempre estuvo fascinado por el teatro y el estilo de su madre. A los 17 años fue a probar suerte a Paris y un año más tarde era la mano derecha de Christian Dior, el gran emprendedor de la moda parisina. Conoció el éxito pronto pero esto no le privó de una vida atormentada y surcada por el dolor. El sufrimiento que espera a los que se dedican a buscar la perfección. Nunca ocultó sus depresiones y los ingresos en el hospital hablaron de sus adicciones.
Saltó a la escena pública a los 21 años, en 1958, cuando la muerte de su maestro, Christian Dior, le obligó a tomar las riendas de la emblemática casa. No era tarea fácil pero consiguió deslumbrar con una colección que sería fundamental para la historia con la que instauró la línea trapecio.
Mientras estaba en el servicio militar en Argelia Dior le sustituyó por su ayudante, Saint Laurent sufrió un colapso nervioso y en la cama del hospital Pierre Bergé le prometió que se ocuparía de todo. Así fue desde entonces. En 1961 fundó con Bergé su propia firma. Ambos formaron un tándem profesional que sobrevivió a la relación amorosa en la que Saint Laurent se ocupaba de la magia y Bergé de la parte empresarial. Llegaron a tener más de 500 licencias entre ropa, perfumes, cosmética y complementos en tiendas de todo el mundo.
En los sesenta se rodeó de fiestas y excesos quizás para encontrar salida a la angustia, pero estas no le impidieron adelantarse a la revolución del 1968 cuando en el 66 propuso a una mujer vestida de esmoquin, prenda representativa hasta entonces del poder masculino. Más tarde se recluyó al trabajo y al arte para apenas salir de sus casas de Marruecos y París.
Siempre precoz y pionero, fue el primer diseñador vivo al que se le dedicó una exposición retrospectiva en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York (en 1983) así como en llenar los salones parisinos de la vitalidad de los más alejados y remotos rincones del planeta: susurros de África, colores de Oriente, fragancias latinas. Él era lo exótico.
Su último desfile de alta costura rindió homenaje a más de 40 años de creación. Fue un adiós amargo, marcado por las desavenencias con el grupo Gucci que se había hecho con el control de su empresa en 1998 y que había puesto a Tom Ford a cargo de la colección prêt-à-porter. A Saint Laurent le parecía un hombre de marketing y no un auténtico creador, "El pobre hombre hace lo que puede" dijo de él.
Amante del arte y coleccionista del mejor, impuso las bases de muchos de los códigos actuales de modernidad, además del esmoquin, popularizó la gabardina, las saharianas o el estampado de leopardo y su mítica fragancia Opium entre otros. Su mayor logro fue, según Chanel "otorgar una nueva forma de libertad a las mujeres imponiendo un estilo contemporáneo, en el que la inspiración masculina se mezcla con la ultra femenina"
Anoche, uno de los diseñadores más relevantes de la segunda mitad del siglo XX dio su segundo y definitivo adiós.
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